El truco de la llamada de fidelización: cómo negociar con tu compañía de internet.

Si hay una factura que tiene la asombrosa capacidad de subir de precio «mágicamente» cada año sin que te hayas dado cuenta, es la del teléfono e internet. Contratas una oferta buenísima de fibra y móvil por 35€ al mes, pasa el año de promoción, y de repente, un día miras el extracto bancario y te están cobrando 55€ o 60€. ¿Te suena?

Las grandes compañías de telecomunicaciones juegan al despiste. Saben perfectamente que a la mayoría de la gente le da una pereza tremenda ponerse a mirar tarifas, rellenar formularios de portabilidad o pensar en tener que cambiar el router de casa. Viven de tu comodidad. De hecho, tienen asumido que un gran porcentaje de sus clientes prefiere pagar 20€ más al mes antes que perder una mañana gestionando un cambio.

Pero hoy vas a aprender a romper ese juego. Existe un departamento secreto dentro de tu propia compañía telefónica cuyo único objetivo es evitar que te vayas, y tienen autorización para hacerte descuentos de hasta el 50% si sabes cómo pedirlos. En esta guía te voy a enseñar el paso a paso exacto para activar la llamada de fidelización y negociar tu tarifa de internet como un auténtico profesional.

El arma secreta: El departamento de retenciones

Cuando llamas al número de atención al cliente común para quejarte de que tu factura es muy cara, el operador que te atiende suele tener las manos atadas. Como mucho, te ofrecerá un paquete con más gigas que no necesitas por dos euros menos. Ese no es tu objetivo.

Tu objetivo es llegar al Departamento de Retenciones (o departamento de bajas). Este equipo es el «grupo de élite» de la compañía. Cada vez que un cliente se va, a ellos les puntúa de forma negativa, por lo que tienen un catálogo de tarifas ultra-baratas y exclusivas que jamás verás anunciadas en su página web ni en la televisión.

Para que te pasen con ellos, solo hay una palabra mágica que debes pronunciar cuando te atienda la máquina o el primer operador: «Baja». No digas «información», no digas «facturación». Di firmemente que quieres tramitar la baja de tus servicios.

La preparación: Información es poder

Antes de descolgar el teléfono, tienes que hacer los deberes. No puedes ir de farol sin argumentos, porque ellos huelen el miedo y la improvisación a kilómetros. Sigue estos tres pasos previos:

  1. Mira tu factura actual con lupa: Apunta exactamente qué tienes contratado. ¿Cuántos megas de fibra tienes? ¿Cuántas líneas de móvil y con cuántos gigas? ¿Estás pagando por la televisión o por un teléfono fijo que ni siquiera tienes enchufado?
  2. Busca las ofertas de la competencia: Entra en las webs de compañías low-cost (como Digi, Simyo, Pepephone o O2) y busca un paquete idéntico o similar al tuyo. Apunta el precio exacto. Por ejemplo: «Digi me ofrece fibra y móvil por 30€». Ese número va a ser tu escudo durante la llamada.
  3. Comprueba tu permanencia: Esto es vital. Entra en la app de tu compañía y revisa si tienes algún compromiso de permanencia vigente (suele ser por haber comprado un móvil financiado o por una promoción anterior). Si tienes permanencia y te vas, te cobrarán una penalización. Si no tienes permanencia, tienes el poder absoluto de la negociación.

El guion exacto de la negociación

Una vez que estás al teléfono con el agente de retenciones, mantén siempre un tono educado, tranquilo pero firme. No muestres enfado; la amabilidad abre muchas más puertas en estos departamentos.

Aquí tienes el guion de cómo debe ir la conversación:

  • Tú: «Hola, buenas. Llamo porque he visto que se me ha terminado la promoción y la factura ha subido demasiado. He estado comparando y otra compañía me ofrece exactamente lo mismo que tengo aquí por 32€ al mes, así que quiero tramitar la baja para cambiarme».
  • El operador: Intentará justificarse diciendo que su red es mejor, que te regalan televisión o que te suben la velocidad de internet.
  • Tú (Firme): «Agradezco la calidad del servicio, de verdad que estoy contento con vosotros, pero es un tema puramente económico. No necesito más velocidad ni más gigas, necesito pagar menos a fin de mes».

En ese momento, el operador abrirá su ordenador de ofertas especiales. Te hará una contraoferta. Si te ofrece una rebaja pequeña, mantente un poco más firme: «Sigue estando por encima de lo que me ofrece la competencia, ¿no tienes ninguna tarifa de fidelización o descuento por llevar varios años con vosotros?».

Nueve de cada diez veces, te aplicarán un descuento de entre el 30% y el 50% durante los próximos 12 meses a cambio de que te quedes.

Qué hacer si no ceden: La amago de portabilidad

¿Qué pasa si das con un operador que tiene un mal día y te dice: «De acuerdo, le tramito la baja ahora mismo»?

Que no cunda el pánico. Tramitar la baja directa puede cortar tu línea, así que si ves que no te ofrecen nada, simplemente di: «Vale, lo consultaré con mi pareja y volveré a llamar para cerrarlo, gracias». Y cuelgas.

Si tu compañía se resiste por las buenas, toca usar el plan B: el amago de portabilidad. Esto consiste en entrar en la web de otra compañía (por ejemplo, Yoigo o Vodafone) y solicitar el cambio de tu línea de móvil hacia ellos. Es un proceso gratuito.

En cuanto tu compañía actual reciba la notificación de que te estás yendo de verdad, su sistema automatizado se volverá loco. Te enviarán varios mensajes de texto urgentes diciendo: «Ponte en contacto con nosotros para confirmar tu portabilidad o llama al XXX para una oferta exclusiva». Cuando llames a ese número, la oferta espectacular estará garantizada porque ven que tu marcha es real. Una vez que aceptes su oferta, cancelas la portabilidad en la otra compañía con una simple llamada y listo.

Conclusión

Pagar el precio completo de la tarifa de internet es, hoy en día, algo totalmente opcional. Las compañías telefónicas ganan millones de euros gracias a las personas que no revisan sus facturas.

Dedicar una tarde al año a revisar tu contrato, mirar qué ofrece el mercado y hacer una llamada de 15 minutos puede suponerte un ahorro directo de entre 200€ y 300€ al año. No tengas miedo a negociar; es tu dinero y estás en tu derecho de buscar el mejor precio para tu casa. Ponte el chip de ahorrador inteligente, haz la llamada y quédate con ese dinero en tu bolsillo.

Por Ferran

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